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Interés general

11 de Mayo - Día del Himno Nacional Argentino

El 11 de mayo de 1813 la Asamblea General Constituyente sancionó como "Himno" a la marcha patriótica escrita por Vicente López y Planes con música de Blas Parera. En conmemoración a esa fecha recordamos dos versiones especiales: una de ellas, realizada por músicos de los elencos nacionales, desde sus casas; otra, la intercultural, en las voces de niños y niñas de escuelas de Córdoba, Chaco, Río Negro y Santiago del Estero.

placa himno

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descubren en Vaca Muerta un pez prehistórico clave para entender la evolución de la vida marina

La especie vivió hace 150 millones de años y fue “'enlace” entre los animales del mesozoico y los peces modernos.

Un equipo de investigadores del Conicet La Plata se puede jactar de un hecho inusual: en medio del desértico paisaje de Vaca Muerta 'pescaron' un animal de casi dos metros de largo. El detalle es que no lo sacaron del agua, sino de la tierra.

Se trata del fósil de una nueva especie acuática, bautizada Kaykay lafken, que vivió hace 150 millones de años y que puede ser clave para entender mejor la fauna acuática que existía cuando la gran reserva gasífera nacional estaba bajo el agua.

Quienes lo encontraron fueron la paleontóloga Soledad Gouiric-Cavalli, de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP) y del Conicet, y su colega Gloria Arratia, del Instituto de Biodiversidad de la Universidad de Kansas, Estados Unidos.

Ambas profesionales se dedicaron a estudiar restos fósiles encontrados en la formación geológica de Vaca Muerta, en la Cuenca Neuquina. Fue un trabajo minucioso, que se cotejó con otros ejemplares similares en Alemania, y que permitieron corroborar que tenían el hallazgo de una especie nueva.

Kaykay lafken fue un pez carnívoro, de una longitud total superior a los dos metros, que habitó la Patagonia argentina durante el Jurásico superior, hace alrededor de 150 millones de años. Tenía aletas pectorales en forma de guadaña, escamas muy pequeñas y delgadas

"Por su forma, tamaño y tipo de nado podría decirse que era similar a algunos peces teleósteos actuales, como los atunes, o los peces vela y espada", explican sus descubridores.

El hallazgo puede ser clave para entender la evolución de los peces ya que el Kaykay es un ejemplar "transicional". Esto significa que es una especie intermedia entre los primeros grupos del mesozoico (los holósteos, que vivieron hace 251 millones de años) y los peces modernos que actualmente pueblan los ríos y mares.

“Uno de los puntos de interés que tiene el trabajo es que pone de relieve la importancia de la Formación Vaca Muerta para la paleoictiología, es decir el estudio de los peces fósiles, por su importante contenido fosilífero y porque la preservación allí es tanto o más exquisita que en algunas regiones del hemisferio Norte", resaltó Gouiric-Cavalli.

Según explicó la investigadora, el estudio de estos peces fósiles recién ahora comienza a desarrollarse en la región. "En Argentina recién ahora se están empezando a analizar más en detalle los materiales existentes y a realizarse campañas paleontológicas con el foco puesto en la colecta de peces", comenta.

"La realidad es que cualquier estudio de peces fósiles en Argentina y la Antártida es muy valioso porque los peces fósiles del hemisferio sur son prácticamente desconocidos en comparación con los del hemisferio norte ya que la investigación en nuestra región está en pleno desarrollo", sostuvo.

"De hecho, el estudio que presentamos es el primero en el que se describen varios ejemplares para este grupo de peces, todos muy bien preservados e incluso algunos en tres dimensiones”, agrega.

El nombre Kaykay lafken nace de combinar dos elementos de la cultura mapuche. Por un lado la leyenda de kaykay filu, una serpiente marina que tenía el poder de dominar las aguas. Y por el otro lado lafken, que significa mar.

"Todos los peces que hemos nominado intentamos que lleven nombres relativos a las comunidades que habitan o habitaron los sitios donde se encontraron", explica la paleontóloga a Clarín.

El trabajo del hallazgo comenzó durante la tesis doctoral de Gouiric-Cavalli y atravesó todo el período de la pandemia. Allí debieron revisar toda la filogenia de las especies parientes del Kaykay. A partir de una serie de rasgos muy particulares, como huesos suborbitales, de la boca, la mandíbula y la región posterior del cráneo, confirmaron que se trataba de una nueva especie.

"Esta es la primera reconstrucción de un pez para la Formación Vaca Muerta", agregó. El hallazgo fue publicado en la revista científica Journal of Systematic Palaeontology.

Las investigadoras pudieron confirmar que además se trataba de un pez carnívoro. Es que mientras analizaban los restos del kaykay, descubrieron que en su estómago todavía se encontraban los restos de otro pez que fue su alimento.

Fuente: Mariano Vidal - Clarin.com

El gran balcón porteño a la naturaleza

Tomar aire limpio. Sentir el sol tibio y los perfumes verdes. Ver bailar a los sauces con el viente. Escuchar a los patos. Que aparezca una garcita. Que vuelen caranchos. La Reserva Ecológica es preciosa en otoño. sin la desesperación por palear el calor que empuja a los visitantes en verano, parece incluso más fácil olvidarse de la ciudad con sus trajines -y parte de su confort- por un rato.

La historia de este oasis y sus vecinos se puede empezar a contar en 1918, cuando se inauguró el Balneario de la Costanera Sur, con 250 casillas individuales y duchas. El paseo era tan coqueto que incluso los maceteros fueron inportados de Francia. En esos años abrió la Confitería Munich -devenida en sede del Museo del Humor-, quiosquitos y restaurantes. Luego el espacio se popularizó y ya, en los 60 prohibierion bañarse por la contaminación. Dos décadas más tarde de la Legislatura aprobó el proyecto de Vida Silvestre, Avers Argentinas y Amigos de la Tierra para crear la Reserva.

Hoy, en más de 350 hectáreas, cobija unas 1.500 especies de animales. Y por más senderos bancos, cámaras y tachos de basura que uno se cruce al recorrerla, siempre gana la atención a la naturaleza. El río que abraza, una y otra vez a las piedras. Quizá esa convivencia entre lo rústico -como equivalente de naturaleza- y lo confortable -de lo urbano- sea una de las postales más lindas que uno se puede llevar del lugar. La vista más perfecta desde ese balcón a la naturaleza. 

Así que incluso si uno considera al otoño como la estación en la que todo se dispone a morir -en vez de otra primavera, en la que las hojas secas seducen como flores-, acercarse a observar su espectáculo desde la Reserva vale la pena.

Fuente: Judith Savioff - Clarin.com

Mercado de Liniers

Historias y recuerdos de los forjadores de un hito de la ganadería argentina.

El inminente cierre de la principal plaza concentradora de hacienda del país, que llegó a los 121 años, por su traslado definitivo a la localidad bonaerense de Cañuelas abre una nueva etapa para la actividad.

Llegó el momento. Son los últimos viajes que los camiones repletos de hacienda recorrerán la Avenida Eva Perón rumbo al Mercado de Liniers. Sólo faltan algunos días para que el corazón de Mataderos deje de estar impregnado po run olor particular y característico y que esos mugidos de vacas dejen de ser parte del paisaje colorido del barrio. 

Fueron 121 años en los que, desde diferentes regiones del páis, llegaron vacunos directo al atracadero para subastarse en esa plaza concentradora. Un predio referente de precios de la hacienda en pie para todo el país. El Mercado de Liniers, con su historia, se va, a partir del 16 de este mes, a la localidad bonaerense de Cañuelas, sobre la ruta 6. El nuevo lugar será el Mercado Agroganadero (MAG). El traslado se hace para adaptarse a los tiempos y para tener una infraestructura totalmente moderna.

El MAG se construyó sobre un campo de 110 hectáreas sobre la ruta 6. Posee 55.000 metros cuadrados de pisos de hormigón para la hacienda, unas cuatro hectáreas de techo de acero para cubrir los 450 corrales de vetna y 2750 metros de pasarelas aéreas. Entre otras caracterísitaicas, tiene 17 atracaderos curvos, 300 corrales galvanizados en el serctor de carga y descaga y las las básculas para pesar los animales.

Generaciones enteras de matarifes y carniceros recorrieron las pasarelas del Mercado de Liniers suspendidas en el aire, buscando los mejores animales para su faena. Fueron cientos de peones que noche y día esperaron con sus caballos ensillados, atados al palenque, cerca de los muelles para descargar, encerrar, pesar y clasificar los lotes por categorías y calidad que al otro día se rematarían. Esas eran las rutinas que el presonal debía seguir al pie de la letra. 

El 21 de marzo de 1900 se faenó el primer animal y, en conmemoración a este acontecimiento se acuñó una moneda. Alrededor del mercado se desarrollaban y se instalaban diferentes comercios relacionados con la actividad carnicera y así comenzó a surgir un barrio al que se lo empezó a denominar Nueva Chicago, debido a que los conocedores decían que ese mercado nada tenía que envidiarle alos mercados de hacienda más modernos del mundo, en especial al emblemático de la ciudad norteamericana de Chicago. El 1ro de mayo de 1901 fue cuando comenzó a funcionar de manera oficial.

También la feria de Mataderos se convirtió en un lugar atractivo para turistas y visitantes que disfrutaban de esa mística tradicionalista a fines de semana: había carreras de sortijas, desfiles, puestos de prendas gauchas y comidas típicas argentinas. Mientras tanto, las pasarelas envejecidas por el paso del tiempo resistían los embates de los años y a la ley 622 de la ciudad de Buenos Aires que, desde 2006, prohibió el ingreso de ganado en pie. Con 53 años, Freddy Cáceres, capataz de la firma consignataria Sáenz Valiente, Bullrich & Cía., nunca imaginó que este momento iba a llegar. Hay un dejo de tristeza en sus voz. La explicación de su estado de ánimo es simple: cuando tenía diez años un día llegó al mercado con una canasta llena de churros para vender pero a los tres días esa canasta quedó en su casa. Comenzó a ayudar allí a la "gente grande". 

Cebando mate, limpieando camas de caballos, lavando sudaderas y cincha o borriendo, al estilo del peón Segundo Molina del autor Víctor Abel Giménez, desde entonces fue aprendiendo el oficio, se fue quedando y el mercado de hacienda se convirtió en su segunda casa. También el de su hijo. El resto del personal suele ser de la zona. En su mayoría viven en Ciudad Oculta, barrio ubicado enfrente al Mercado. Otros son del complejo del Barrio Los Perales.

Cáceres se baja de su picazo, retira su boina y saluda, aún conserva esas viejas tradiciones de campo. Agarra su mate, su fiel compañero de todas esas noches eternas de grandes remisiones y dice cabizbajo: "Mi vida está acá, dentro del Mercado, he pasado más tiempo acá que en mi propia casa. Podría escribir cinco libros, con diez tomos cada uno, de anécdotas, de gente que pasó por acá. La vida me ha regalado ser parte de este mercado maravilloso. Se me caen las lágrimas de solo pensar que esto no va a existir más".

Un nudo en la garganta sintetiza el símbolo de su congoja. Si bien sabe que irán a un lugar más moderno, donde el trabajo será más llevadero y cómodo, fueron más de 40 años en ese predio. Conoce al dedillo cada rincón de las más de 30 hectáreas que ocupa. 

Aún recuerda la marcha a caballo hacia Plaza de Mayo que hicieron cuando la carn tenía 21% de IVA. "Algunos decían que era descabellado hacerlo pero igual encaramos. Éramos más de 600 peones de a caballo. Fue impresionante. Carlos Menem era el presidente y él mismo nos recibió. En una semana bajó el IVA de la carne a 10,5%. A partir de ahí el Mercado se reactivó y tomó fuerza de nuevo", recuerda.

Una institución

A unas 15 cuadras de alí está la casa de Rafael Andrés. Desde hace tiempo que vive allíy, si bien dejó de ir al Mercado, con sus 91 años aún es toda una institución. Desde los 17 y hasta que un accidente a caballo a sus 85 lo obligó a retirarse de las pasarelas, fue un referente para muchos que llegaban sin saber nada de hacienda. También comenzó cebando mate, luego fue peón, capataz, encargado general, comprador de hacienda para un frigorífico, hasta llegar a ser parte de una consignataria. Su memoria sigue intacta. "Desde que comencé a trabajar ahí me levantaba a las tres de la mañana y como vivía a solo 15 cuadra, para las tres y media ya estaba en el mercado. Con este trabajo pude tener mi casa, crié y eduqué a mis hijos. Me mudé cerca porque desde un principio supe que este iba a ser mi trabajo para toda mi vida. Se extraña todo eso, éramos una gran comunidad pero me quedon buenos amigos", cuenta.

Recuerda cómo en los primeros tiempos la hacienda llegaba en tren hasta Aldo Bonzi y de allí por arreo por la exavenida del Trabajo (hoy avenida Eva Perón). "Eran trenes con cientos de vagones. También estaban el mercado de los porcinos, con 12.000 chanchos por día, y el de ovinos, con 60.000 lanares. Fue una época de gloria, estaban todos los frigoríficos ingleses que exportaban y había 20.000 cabezas vacunos por día", describe.

Desde chico, Genaro Morrone, junto a su hermano Daniel, acompañaba al Mercado a Don Chicho, su padre que era matarife y que falleció hace unos años. También recuerda las grandes cantidades de hacienda que entraban por los años 70.

"Eran subastas interminables pero era muy lindo ir al Mercado. Teniendo solo nueve años ya mi padre me encomendaba comprar animales. A los 16 años ya me largué a trabajar solo y fueron muchas las personas que me dieron una mano en mi crecimiento comercial", rememora.

No me puedo olvidar "un puesto de lata, donde en pleno invierno se hacían unos mondongos hermosos y antes de empezar a trabajar, a eso de las 5 de la madrugada, se comían unos platos que eran terribles de ricos". También señala que con los años la llegada de la tencología ayudó a que las cosas fueran más simples y sencillas: "Antes era todo a pulmón", recuerda.

Tercera generación

Para el consignatario Andrés Mendizábal, el Mercado de Liniers es la muestra de lo que realmente debe ser un mercado, cno el libre juego de oferta y demanda. "La gente siempre espera ver los precios del mercado para hacer sus transacciones: es el termómetro de la ganadería, donde la competencia perfecciona", dice.

En el mercado, los Mendizábal ya son tercera generación de consignatarios. Su padre, Andrés Juan, que trabajaba en un almacén de Ramos Generales en Daireaux, provincia de Buenos Aires, fue quien en 1951 decidió venir a Buenos Aires y fundar la firma. En 1957, pudo entrara a comercializar en esa plaza concentradora. Desde chico acompañó e iba aprendiendo el oficio de martillero. En la actualidad es su hijo, con su mismo nombre, quien está al frente de la empresa.

"Siendo chico, lo que más me llamaba la atención era el movimiento que había y el volumen impresionante de hacienda. Desde arriba de las casillas, veía psar todas las tropas que iban para el frigorífico Nacinal Lisandro de la Torre, que estaba al lado del mercado. Era manejado por la Corporación Argentina de Productores de Carnes (CAP), como una empresa testigo para defender los precios de la hacienda de los ganaderos de las actitudes abusivas de los frigoríficos ingleses y americanos que había en ese entonces", detlalla.

 Otra cosa que rememora el consignatario es cuando llegaba al mercado la hacienda en lso vagones del tren. "La línea más importante era el Sarmiento, pero los peones le decían el tren del oeste. Cada vagón podía cargar hasta 30 novillos. Muchas veces se atrasaba la llegada y cuando oían que se aproximaba la formación en seguida la gente a caballa salía al galope hacia el atracadero para traer las tropas y que no se atrase la subasta. Otra cosa importante era también el cálculo previo antes del remate del peso de la hacienda, por eso había que tener una buena balanza en el ojo", dice. 

Hace un tiempo que Mendizábal tampoco concurre al Mercado, dejó el lugar a las nuevas generaciones de jóvenes que tienen el ímpetu para innovar y seguir adelante. Cañuelas será una verdadera vuelta a empezar.

Fuente: Mariana Reinke - LaNacion.com

 

 

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Los 10 principales avances médicos de la Edad Media

Todavía la percepción que el ciudadano medio tiene sobre la Edad Media es la de que fueron tiempos oscuros, con multitud de calamidades, poblaciones analfabetas y un retroceso sustancial en cuanto a los avances médicos que la Antigüedad había aportado. Todo ello no son más que apriorismos que colocan en un puesto de inferioridad a los tiempos medievales respecto a otros momentos de la Historia. Sin embargo, un análisis detallado nos revela que en el Medievo surgieron muchos de los logros de la Medicina que todavía hoy están vigentes. Aquí están los 10 principales avances médicos de la Edad Media.

1. Hospitales
En el siglo IV de nuestra era el concepto de hospital, es decir, un lugar donde los pacientes podrían ser tratados por los médicos con equipamiento especializado, estaba en su embrión en algunos lugares del Imperio Romano.

Más tarde, en Occidente, los monasterios fueron los centros donde surgieron los primeros hospitales para dar servicio a los viajeros, transeúntes y pobres. Mientras, en Oriente, en el mundo árabe, los hospitales surgieron en el siglo VIII.

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