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Interés general

Fotomultas para dueños de perros: el proyecto para que los vecinos denuncien a los que no recogen los excrementos

Fue presentando en la Legislatura porteña. Habría que fotografiar al animal y su propietario para demostrar la falta.

Un hombre camina junto a su perro por una vereda de Villa Urquiza. El animal hace sus necesidades junto a la puerta de un edificio. El dueño se hace el distraído y continúa su camino, dejando las heces de su mascota detrás. Por ley, debiera haberlas juntado, pero nadie controla que eso se cumpla. "¡Che, limpiá lo que hizo tu perro!", lo increpa un vecino. Él finge no escuchar.

Pero, ¿qué pasaría si el vecino pudiera fotografiarlo y denunciarlo? A eso apunta un proyecto recién presentado en la Legislatura la Ciudad de "fotomultas para dueños de perros".

La iniciativa pertenece al legislador Sergio Abrevaya (GEN), que lo plantea como "un sistema de control ciudadano" para que se cumpla la obligación de recoger los excrementos de los perros de la vía pública, espacios comunes de uso público o lugares privados de acceso público.

Si se aprueba, la ley habilitaría a los vecinos y vecinas porteños a denunciar a las personas que no levanten las heces de sus animales aportando fotos o videos que demuestren la infracción.

El denunciante deberá identificarse con nombre completo, domicilio y DNI. Además de las imágenes, tendrá que informar el lugar, la dirección, la fecha y la hora de la falta. Y también se le pedirán "datos que demuestren con la mayor certeza posible" la identidad y el domicilio del denunciado. Un requerimiento que, por cierto, no será fácil de cumplir.

La denuncia podrá ser presentada a través de Boti, el chat de WhatsApp de la Ciudad (11-5050-0147). Este sistema ya se usa para recibir otras denuncias, como las de autos mal estacionados.

"Los vecinos vienen reclamando hace mucho tiempo contra este mal comportamiento social. Nueve de cada diez veredas tienen al menos una deposición por día. La situación de salubridad empeora, porque los carritos, coches de bebés y sillas de ruedas, entre otros, arrastran lo que está en la vereda", dice Abrevaya.

El legislador explica: "Lo que buscamos es habilitar que el vecino que se encuentra en el lugar en el momento en que ocurre la falta pueda sacar la foto y hacer la denuncia, dando la mayor cantidad de datos posible, ya que usualmente se sabe quién es el infractor. La idea es que de esa manera, comience a ser condenado el hecho de no hacerse cargo de esas deposiciones en veredas".

El proyecto también propone sanciones más severas. Actualmente, el artículo 1.3.13 del Régimen de Faltas de la Ciudad establece una multa de 15 a 100 unidades fijas, equivalentes a entre $ 795 y $ 5.300 para el o la que "transite con uno o más animales bajo su custodia en sectores no permitidos por la legislación vigente, o lo haga en lugares públicos o privados de acceso público sin colocarles rienda, o que no proceda a la limpieza de su materia fecal".

La iniciativa propone modificar ese artículo para que la sanción sea de 50 a 250 unidades fijas de multa, es decir de entre $ 2.650 y $ 13.250, y/o "la concurrencia a cursos de capacitación en materia ambiental y cuidado responsable de animales domésticos".

Este proyecto de ley deberá ser tratado por las comisiones de Protección y Uso del Espacio Público, Justicia y Comunicación Social de la Legislatura porteña. Recién podría ser debatido en el recinto el año próximo.

Veredas minadas de excrementos
En los fundamentos de la iniciativa se cita un estudio realizado por investigadores del Conicet y estudiantes de la UBA en 2019 y publicado en la revista “Preventive Veterinary Medicine”. Se trata de un relevamiento basado en cuestionarios y la observación directa de 2.835 perros que iban por la calle junto a sus propietarios o paseadores.

En el informe se confirma lo que los porteños notan a diario: que las veredas porteñas están minadas de excrementos caninos. Los investigadores detectaron un promedio de 26 restos de materia fecal por cuadra. También observaron que sólo una de cada tres personas que transitan con sus mascotas lleva bolsas para recoger las heces.

La otra regla que no se cumple es llevar a los animales con correa: según el estudio, una de cada cinco personas los saca a pasear sueltos.

Según la Encuesta Anual de Hogares del año 2018, se estima que en la Ciudad hay alrededor de 475.000 perros y 295.000 gatos que son tenidos como mascotas. Estas cifras no incluyen a la población de animales callejeros o semi-callejeros, también denominados comunitarios, que según las organizaciones protectoras serían más de 1.200.000.

La Secretaría de Ambiente del Gobierno porteño cuenta con el programa Mascotas de la Ciudad, que está enfocado en concientizar a vecinos, paseadores de perros y encargados de edificios acerca de la importancia de recoger los excrementos de los animales. Además, instaló 250 expendedoras de bolsas en las plazas y parques, para que la gente no tenga excusas a la hora de limpiar los desechos que dejan sus perros.

Fuente: Nora Sánchez - Clarin.com

Consideración ética hacia los animales en medicina veterinaria

La actividad que desarrollan los profesionales liberales, dentro de los que se encuentran los médicos veterinarios, presenta singularidades: la autonomía técnica, propia del saber especializado; la sujeción a normas éticas[i] y el sometimiento a un régimen disciplinario y a la colegiación.

En relación a las normas éticas, en medicina veterinaria en particular, el Código de Ética Profesional para Médicos Veterinarios[ii] configura un sistema de principios que aplica diversos valores a la práctica de esta rama del arte de curar y que contempla conductas positivas o negativas, abarcativas de la relación entre colegas, con los propietarios de los animales y con la sociedad.

En consonancia con el Código de Ética, la Federación Veterinaria Argentina elaboró el Manual de Buenas Prácticas Veterinarias en la Clínica y Cirugía de Animales de Compañía[iii], que hace especial hincapié en la importancia de esta para aquellos profesionales veterinarios que se dedican al área médica en particular. Allí se efectúan recomendaciones específicas referidas al trato que debe brindársele el paciente animal durante la atención profesional, cuestión esta sobre la que versarán las reflexiones que expondremos a continuación.

Comenzamos señalando la consideración moral que se otorga en el Manual mencionado a los animales como “seres capaces de sentir dolor físico” y que hace que se imponga desde la medicina veterinaria una serie de conductas de cuidados y de límites a la intervención sobre el cuerpo del animal durante la atención profesional. Evidentemente, se los reconoce como seres sintientes y por ello se busca evitar tanto la crueldad, como el dolor, el padecimiento o el sufrimiento innecesarios durante la práctica médica.

Por este motivo, se plantean diversas recomendaciones para el médico veterinario en relación al paciente animal como, por ejemplo, el “deber de evitar dañar físicamente a los animales, de manera intencional o culposa, refinando sus prácticas de manejo y sujeción para no provocarles dolor, y en caso de procedimientos invasivos o que provoquen ansiedad, deberá realizarlos bajo analgesia, sedación o anestesia; dependiendo del tipo de procedimiento a efectuar”. Tampoco deben realizar ofrecimiento de infalible curación de determinadas enfermedades, a lo que se agrega que “no deberá someter a los animales a procedimientos o tratamientos que pongan en riesgo la vida y/o el bienestar del animal cuando esto no sea indispensable para mejorar sustancialmente su estado de salud”.

Destacamos que, en relación a las Buenas Prácticas en el Acto Quirúrgico, el Manual efectúa especial referencia a que el profesional debe indicar los estudios pre-quirúrgicos correspondientes para cada paciente antes de cualquier acto operatorio y que debe efectuar el o los controles post-operatorios hasta que indique el alta clínica del paciente, además del deber de conservar frente al cliente una actitud siempre cordial y atenta, considerando las relaciones afectivas que puedan existir entre el cliente y el paciente.

En síntesis, el galeno encuentra en los códigos de ética reglas a las que debe ajustar su actuación profesional, trayendo el incumplimiento de ellas consecuencias para el infractor, considerándose a la ética como una reflexión sobre la prestación de servicios veterinarios.

 

Actuaciones del Tribunal de Disciplina

Dos actuaciones del Tribunal de Disciplina del Colegio Médico Veterinario de la provincia de Córdoba nos ofrecen un ejemplo de conductas antiéticas sancionadas.

En el primer caso, conforme a la Resolución N° 296, se tuvo por acreditada la inconducta ética de los profesionales en la atención prestada a un can al no observar las técnicas rutinarias de diagnóstico complementario al inicio del tratamiento del paciente, siendo que ese era el momento oportuno y propicio para efectuarlas, e incurrir en actos de injuria quirúrgica al realizar otras dos operaciones en un paciente que después de la primera cirugía ya no se encontraba en condiciones de salud clínicamente apropiadas para recibir (las), lo que implicó un exceso de técnicas quirúrgicas y por ende una incorrecta actuación profesional.

El segundo caso se relaciona con la omisión deliberada de practicarle un electrocardiograma a un can al que se le realizaría una limpieza dental y que finalizó con el posterior fallecimiento del animal. El Honorable Tribunal de Disciplina dictó la Resolución 393 (de fecha 28-11-08) por la que se sancionó a los encausados médicos veterinarios Castro y Pértile, imponiéndose una multa por falta de ética grave, señalando que la conducta punible en este caso se relaciona con cuestiones de orden ético, que nada tienen que ver con la praxis realizada, destacándose una marcada ausencia de diálogo y de información a los propietarios del can previo a la práctica quirúrgica y la omisión deliberada de la indicación efectuada por el colega que derivó, que era la realización de un electrocardiograma, lográndose acreditar la existencia de tal indicación, sumado a la preocupación de los dueños del can respecto de que no se olvidaran de realizárselo, la creencia o el convencimiento de los dueños del can de que dicho estudio se llevaría a cabo y la falta de contención de los dueños del paciente fallecido.

 

La eutanasia

Otro límite a la intervención del profesional sobre el cuerpo del animal es el caso de la eutanasia. Etimológicamente el término eutanasia significa “buena muerte” o “muerte piadosa”, que deriva de los vocablos griegos “eu” que significa bueno y de “thanatos” que significa muerte. El acto eutanásico se encuentra contemplado en la práctica veterinaria y se menciona en el Código de Ética Profesional de los Médicos Veterinarios, art. 4º inc. b), indicándose que se debe “reducir la aplicación de la eutanasia a los casos debidamente justificados, conciliando los intereses particulares con los superiores de la comunidad, los principios básicos de la salud pública y el espíritu de las leyes protectoras de los animales”.

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Fuente: Raquel Marcela Viglione - Diariojudicial.com

Cambio climático y ganadería sustentable - 25-11

El Jueves 25 de noviembre a las 8hs. Antonio Monteagudo entrevistará en el Canal Rural al Dr. Guillermo Berra, Prosecretario de esta Sociedad de Medicina Veterinaria de la República Argentina. En la misma se analizarán las conclusiones de la cumbre de Glasgow y de qué modo impactarán en el futuro de la producción y el negocio ganadero. 

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Curiosidades

Los 10 principales avances médicos de la Edad Media

Todavía la percepción que el ciudadano medio tiene sobre la Edad Media es la de que fueron tiempos oscuros, con multitud de calamidades, poblaciones analfabetas y un retroceso sustancial en cuanto a los avances médicos que la Antigüedad había aportado. Todo ello no son más que apriorismos que colocan en un puesto de inferioridad a los tiempos medievales respecto a otros momentos de la Historia. Sin embargo, un análisis detallado nos revela que en el Medievo surgieron muchos de los logros de la Medicina que todavía hoy están vigentes. Aquí están los 10 principales avances médicos de la Edad Media.

1. Hospitales
En el siglo IV de nuestra era el concepto de hospital, es decir, un lugar donde los pacientes podrían ser tratados por los médicos con equipamiento especializado, estaba en su embrión en algunos lugares del Imperio Romano.

Más tarde, en Occidente, los monasterios fueron los centros donde surgieron los primeros hospitales para dar servicio a los viajeros, transeúntes y pobres. Mientras, en Oriente, en el mundo árabe, los hospitales surgieron en el siglo VIII.

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Conferencia completa brindada por el M.V. Fidel Baschetto, Capítulo Fauna Silvestre SOMEVE, Profesor Adjunto de Fauna Silvestre UN Villa MaríaJefe de Departamento de la Universidad Libre del Ambiente (Municipalidad de Córdoba). Organizada por: Sociedad de Medicina Veterinaria